lunes, 15 de agosto de 2011

Prólogo ~ Seremos

Considero menester dar a saber que al abrir este cofre que usted, inefable oyente, sostiene entre sus manos, está encendiendo los motores para emprender el viaje de ida (el que avisa, no traiciona). Me animo a vislumbrar en lo más valiente de su idiosincrasia, al oír nuestro sueño, una búsqueda de sensaciones que no se venden en cualquier esquina. Sensaciones que si uno hace un mea culpa de carácter introspectivo, traen reminiscencias que no duelen. Donde lo misógino se torna benevolente y lo beligerante se ahoga en banderas blandas.
Mis queridos, vale aclarar que en los más crudos inviernos, también hay solsticios (se sienten mucho menos frío). Allí es donde el sentido común (el menos común de los sentidos) puede dejarnos faltos de asfalto o mutar en símbolos.
La gente le da poder a los símbolos. Un símbolo solo, carece de sustento, pero con la suficiente gente un símbolo puede ser inexpugnable. Desde la cima de la montaña se ven como llamitas de algunos reluces por breves momentos con ápices de luz y sumisos, se van dejando apagar. Otros (los menos, los muy, los tan) arden con grande fuerza, alimentándose de la energía del pueblo (esos fuegos que no logran extinguirse). Y este fuego, créanme, es al que vale soplarlo, sin permitirle a la desidia celestial mal librarnos de afilar nuestros sentidos hacia este guiño a soñar codo a codo.
Los invitamos a aceptar lo que fuimos, para vivir como somos y entender (más también disfrutar) lo que seremos. Porque sin ligar a dudas seremos lo que debemos ser o no seremos nada! escuché por allí que el ver y el oír hacen desdichado al pensar. 
invitamos a vuestra mercedes a esta mesa servida. 
Ahora y para siempre:
¡QUE SALTE LA BANCA!

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